La confianza tarda generaciones en construirse y segundos en perderse.
Construimos en jurisdicción estadounidense porque las reglas son predecibles y los libros se sostienen. La sede en Estados Unidos no es accidente: queremos estar donde las reglas son predecibles y el capital construye a largo plazo, cerca de quienes lo administran.
Lo que ofrecemos a nuestros socios es lo que querríamos que se nos ofreciera si los papeles estuvieran invertidos. Cuando cometemos un error (y los cometeremos), lo decimos. La tentación es disfrazarlos; la resistimos, porque admitirlos es la única manera de mejorar en este oficio.
Estable es una conglomerado estable. No estamos apurados. Estamos construyendo una institución que se componga, no una empresa que gane el próximo trimestre.
El sistema financiero estadounidense ha hecho posible la planificación intergeneracional para muchas familias del mundo. Pretendemos sumarnos a esa tradición, con disciplina, con discreción, y con reglas escritas que nos obliguen a cumplirlas.